La Justicia Social como Interculturalidad Crítica
El
Estado y la Empresa ven el agua como un recurso, mientras que la comunidad
la ve como un sujeto .Si la minería contamina el agua, no basta con
pagar una indemnización económica. El daño es espiritual y relacional. La
justicia social debe ser cósmica: debe sanar la relación entre el hombre,
el cerro (Apu) y el agua (Yaku)La justicia social en los Andes no es
"darle a cada quien lo que le corresponde" (visión occidental),
sino restituir la armonía (Allin Kawsay).
Catherine
Walsh argumenta que la justicia social en países como Perú, Bolivia o
Ecuador no puede ser igual a la de Europa.
Justicia
Epistémica: ¿Por qué el estudio de impacto ambiental de la empresa tiene
más valor legal que el conocimiento de los ancianos sobre los ciclos del agua?
Una verdadera justicia social exigiría que el diálogo de saberes sea
vinculante. Si la comunidad dice que el Apu es sagrado, la ética
contemporánea debe respetar esa sacralidad como un derecho humano y cultural.
El
Engaño del Bien Común: A menudo, el progreso nacional beneficia a las
élites urbanas mientras que las externalidades negativas (contaminación,
escasez de agua) las pagan exclusivamente las comunidades rurales. "No
podemos hablar de justicia social en los Andes mientras el Estado peruano siga
midiendo el progreso en metros cúbicos y no en la salud de nuestros Apus.
Como señala Catherine Walsh, la verdadera justicia requiere una interculturalidad
crítica donde el saber de nuestros abuelos sobre el agua valga tanto como
el de un geólogo. Cobrar una indemnización por un río contaminado es como intentar
curar una herida en el alma con monedas; se ignora que en el mundo quechua, el
agua es una madre que no tiene precio."
CONCLUSION
La
justicia social en la región andina no puede reducirse a una cifra económica ni
a un cheque del Estado, porque la dignidad de la Pachamama y de los
pueblos que la habitan no es negociable. Como proponen autores como Quijano y Walsh,
la verdadera justicia exige descolonizar nuestra mente para entender que el
agua es un sujeto de vida y no un recurso de mercado. Mientras el
"progreso" se imponga ignorando la sacralidad de los Apus y
la voz de las comunidades, seguiremos viviendo en una injusticia estructural.
La armonía (Allin Kawsay) solo se restituirá cuando el saber ancestral sea
vinculante y el respeto a la vida sea el centro de toda ética contemporánea.
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